Durante más de 53 años, en el barrio Hugo Thiel abrir una canilla no era una opción. Hoy, esa realidad cambió.
 
Vecinos que esperaron toda su vida ahora cuentan con agua potable en sus hogares. Se nota en sus palabras, en sus sonrisas y en la tranquilidad de saber que sus familias viven mejor.
 
“Es un sueño cumplido”, repiten quienes hoy ya no tienen que preocuparse por algo tan esencial.
 
Porque cuando el agua llega, no solo mejora un servicio: mejora la vida, la salud y el día a día de cada familia.
 
Seguimos trabajando con hechos concretos para que más vecinos de nuestra ciudad vivan mejor.
 
Alem, rumbo al centenario.